El Castillo de Montjuïc

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El símbolo de la montaña de Montjuïc es su castillo, construido en 1751 por el ingeniero militar Juan Martín Cermeño. Con anterioridad al siglo XVII, y gracias a la documentación escrita, se conoce que en la cima de la montaña únicamente existió un farell o pequeña torre de señales que avisaba la ciudad de la llegada de barcos. Esta pequeña construcción y sus defensores catalanes y franceses pudieron rechazar el ataque de las tropas castellanas el 26 de enero de 1641, la llamada Batalla de Montjuïc.

El fortín resistió durante todo el asedio final en Barcelona, ​​y no se rindió hasta la capitulación de la ciudad el 11 de octubre de 1652, momento en que la propiedad del castillo pasó a manos de la Corona española, instale • lando una guarnición propia de más de 300 hombres. La importancia del fortín por la defensa de la ciudad fue evidente, lo que motivó la Corona a mejorar constantemente sus defensas, sobre todo a partir del último tercio del siglo XVII: reforzamiento del antiguo fortín y la construcción de un recinto exterior para mejorar su defensa. No fue hasta el 1751 cuando las autoridades borbónicas tomaron la decisión de reformar completamente el fortín, encargando el proyecto al ingeniero militar Juan Martín Cermeño. Los trabajos se prolongaron hasta el 1779, adquiriendo la fisonomía que ha llegado hasta nuestros días. Cermeño derribar buena parte del fortín, y construyó un gran edificio cuadrangular, con un patio central, donde se situaron los servicios del castillo y los alojamientos de los oficiales. Una de las principales aportaciones de Cermeño fue la construcción de una estructura defensiva que separaba los dos recintos del castillo mediante un glacis, un camino cubierto, foso avanzado y dos semibaluards en la parte posterior.

Diferentes intervenciones arqueológicas realizadas entre los años 2006 y 2010 han permitido documentar las trazas del antiguo fortín, así como la planta del castillo posterior. En 2006 se intervino alrededor del foso, documentando parte del baluarte norte de la muralla perimetral del Castillo de Montjuïc ideado por Cermeño, así como elementos estructurales correspondientes al sistema defensivo, hasta ahora desconocido: 8 contrafuertes internos de la muralla, un edificio de planta cuadrangular, posiblemente un cuerpo de guardia, y las dimensiones reales del paramento exterior.
En el año 2010, dentro del marco del Plan Director del Castillo de Montjuïc, se llevó a cabo una intervención arqueológica en el gran edificio cuadrangular y el patio central, y que ocupa la parte más elevada de la fortificación, y que hasta el momento alojaba el Museo Militar de Barcelona.

Finalmente, en la parte más alta del Cementerio del Suroeste, encima de la fosa común, en 1984 se excavó un horno para la cocción de material constructivo de época barroca. El horno constaba de dos cámaras superpuestas: la de fuego y la de carga o cocción, con parrilla divisoria y praefurnium. Todos los elementos estaban recortados en la roca.