Casa Vicens es el primer gran encargo de Antoni Gaudí

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En el lejano año 1883, Manel Vicens i Montaner, corredor de cambio y bolsa, confía al joven arquitecto Gaudí el proyecto de su residencia de verano en la antigua villa de Gracia. Es su primera obra maestra y uno de los primeros edificios que inauguran el Modernismo en Cataluña y en Europa.

El jardín actual es fruto de la reflexión y un estudio pormenorizado del ambiente del entorno inicial de Casa Vicens, tal y como lo concibe Gaudí, y los jardines de la época. El arquitecto se inspira ya en esta su primera obra maestra en la flora y fauna mediterránea, que hace aparecer y protagonizar en los recursos y todas las decoraciones interiores.

En la terraza, situada sobre la tribuna, se encuentra un banco de madera combinado con perfil metálico desde donde contemplar pausadamente la naturaleza alrededor del jardín; este espacio exterior conecta con el dormitorio principal, garantizando la luz y ventilación adecuadas.

Gaudí crea en Casa Vicens su primera cubierta transitable, un auténtico mirador, espacio de evasión y contemplación. Destaca un paso de ronda que permite bordear los cuatro planos inclinados cubiertos por tejas árabes que permitían recoger las aguas.

En esta cubierta, una pequeña cúpula corona la torre situada en la esquina oeste de la fachada y tres estructuras iguales de ladrillo que servían como sombrero de las chimeneas de la casa. Estos cuerpos, como la fachada, están revestidos por baldosas cerámicas verdes y blancas y muestran la influencia de las arquitecturas islámica y oriental en la obra de Gaudí.